ZYGMUNT BAUMAN “MODERNIDAD Y EDUCACIÓN LÍQUIDA”

 







Contexto

 Bauman nació en Poznan (Polonia), el 19 de noviembre de 1925, en el seno de una familia judía. En 1939 se trasladó a la Unión Soviética huyendo de los nazis y se enlistó en el Ejército polaco en el frente ruso.

Se afilió al Partido Comunista a los 19 años y estuvo adscrito hasta 1967. Fue perseguido por los servicios secretos polacos, expulsado de la Universidad de Varsovia (donde era docente) y sometido a la prohibición de publicar.

 En el transcurso de una purga antisemita en 1968, tanto él como su esposa, Janina, perdieron su trabajo en Polonia, y se vieron obligados a exiliarse en Israel, donde impartió clases en la Universidad de Tel Aviv. Después de ejercer como profesor de Sociología en Estados Unidos y Canadá, en 1971 se trasladó a Inglaterra.

 A lo largo de su carrera como escritor, que inició en los años 50, desarrolló una sociología crítica y emancipadora, en la que ha tocado temas como las clases sociales, el socialismo, el Holocausto, la hermenéutica, la modernidad y el consumismo. Falleció el 9 de enero de 2017, en Leeds, Reino Unido.

Relevancia y aportaciones a la educación

Fue uno de los pensadores más influyentes de nuestros tiempos y acuñó el concepto de “modernidad líquida”. Junto a él, formuló también ideas sobre “sociedad líquida”, “amor líquido” o “educación líquida“, todos ellos referidos a la inestabilidad dominante en tantos aspectos de nuestras vidas. “Todo cambia de un momento a otro, somos conscientes de que somos cambiables y por lo tanto tenemos miedo de fijar nada para siempre”, explicó en una entrevista reciente.

 Bauman defendió la educación como el espacio para formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, frente a la concepción de educación como producto más que como proceso. Lo hizo, en parte, en su libro Los retos de la educación en la modernidad líquida, donde el filósofo plantea una redefinición del hecho educativo en la época de la modernidad líquida.

 Recibimos una formación “limitada” y ese conocimiento que hemos conseguido adquiere un valor. Tradicionalmente, se entendía que ese conocimiento, cuanto más duradero más “útil”, y por tanto más valioso. Y con esta idea de que el conocimiento adquirido nos acompañaría siempre, la vida se orientaba rápidamente en una dirección tanto profesional como personal.

 Sin embargo, en el mundo de la modernidad líquida, esa solidez se interpreta como una amenaza. El apetito de conocimiento debería hacerse gradualmente más intenso a lo largo de toda la vida, a fin de que cada individuo continúe creciendo y sea a la vez una persona mejor (Bauman, 2008).     En la “Modernidad líquida” prevalece la elección en lugar de la obediencia; existen opciones, no normas, y la flexibilidad se ha convertido en el término correcto para llamar a la falta de estructura.

 Bauman explica, en “Los retos de la educación en la modernidad líquida” (2008), que vivimos en una sociedad líquida, en la que el ansia de modernidad propicia que todo esté sometido a una constante renovación y a un proceso de revisión. El ser humano busca satisfacer sus necesidades de forma inmediata o a muy corto plazo y olvida que es necesario un proceso.

     La educación líquida es educación entendida como Proceso; pasa de ser un conocimiento para siempre a un conocimiento de uso instantáneo, desechable o con un carácter finito. Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debería ser lo bastante rápida para agregarse a éste (Bauman, 2008).

     Bauman identifica y plantea 3 retos a los que se debe enfrentar la educación actual:

 1.    Reto de tratar con la gran cantidad de información disponible.

    Internet permite un acceso instantáneo a todo tipo de información, la cual se encuentra almacenada y constantemente disponible para nuestra consulta. Ya no es necesario memorizarla ni reformularla, pero se presenta la dificultad de aprender a distinguir qué información es apropiada y cuál no lo es. Bauman (2008) menciona que: Una de las habilidades de los individuos de la sociedad actual debe ser la de protegerse uno mismo de tanta información.

 2.     Convivir con la tiranía del momento (pérdida de la capacidad de pensar a largo plazo); adaptarse a la velocidad de cambio constante de las cosas.

    Hemos perdido la posibilidad de pensar a largo plazo y, paradójicamente, la educación es una inversión a largo plazo. De ahí que sea tan difícil adecuar el sistema educativo a la modernidad de la sociedad. Es impensable hacer un “proyecto de vida” como se solía hacer antes. El mundo líquido lleva un ritmo tan vertiginoso que hay que vivir cada momento por separado: la vida se compone de pequeños episodios y cada uno de los episodios no está necesariamente relacionado con el siguiente (Bauman, 2008). Uno de los objetivos de nuestras vidas debe ser ordenar y unir estos episodios.

    En el ámbito de la educación, debe tenerse muy en cuenta el concepto de aprendizaje permanente, ya que la Modernidad líquida y por tanto la sociedad, exigen una renovación constante del conocimiento y la formación. Así, la función de las universidades debe ser la de fomentar la emancipación de los estudiantes proporcionándoles habilidades y conocimiento, así como establecer un nexo de unión con la sociedad adulta.

 3.     Armonizar la relación entre maestro y alumno.

    La relación del maestro con su alumno se ha deteriorado. Antiguamente, la única vía de acceso al conocimiento que tenía un alumno era a través de su maestro. El maestro no se limitaba únicamente a hablar o a leer de un libro, sino que ayudaba a su discípulo a forjar su carácter y a desarrollar una actitud proactiva basada en el respeto y la confianza. Esa relación ha desaparecido. Ahora el maestro tiene que competir con los medios sociales, y la gran cantidad de información que estos suministran.

 

Actualidad

Cambios necesarios en el proceso enseñanza-aprendizaje, que nos llevarán a perseguir la idea de la Educación líquida:

     La práctica de la docencia se ha visto afectada por los “males” de la sociedad líquida. Por parte de los estudiantes, se espera satisfacer las necesidades formativas de forma inmediata, olvidando que es necesario un tempo y un recorrido madurativo. Por parte de los docentes, se buscan siempre nuevas fórmulas de transmisión de conocimientos que hagan cada vez más competentes a los estudiantes.

     Se produce un cambio del modelo de enseñanza-aprendizaje, desde una priorización de la enseñanza hasta una priorización del aprendizaje. Cuando el énfasis está en la enseñanza, se contabilizan las horas de asistencia mientras que cuando se presta más atención al aprendizaje, se cuenta el tiempo dedicado a la preparación de la asignatura (Luis-Pascual, 2014). Dicho cambio viene dado, según Fernández March (2006) por la necesidad de adaptarse a un mundo global y a la sociedad del conocimiento.

     El papel del docente cambia de ser un mero transmisor de contenidos de aprendizaje a ser facilitador de los aprendizajes que llevan a cabo los propios estudiantes. Se da más importancia al proceso, y los alumnos se responsabilizan de los propios aprendizajes. Se busca trabajo en grupos heterogéneos para aumentar la riqueza de las propuestas y de los intercambios del propio alumnado.

     El papel del alumno, por tanto, adquiere más autonomía, lo que supone un mayor compromiso y siguiendo a Biggs (2006) ello supone una mayor motivación, lo cual provoca una mejora de la calidad del aprendizaje. Se les prepara para que sean capaces de adaptarse a la Modernidad líquida, donde deben superar el modelo individual buscando apoyarse en comunidades de aprendizaje.

     En cuanto a la metodología, se pasa de modelos pasivos a modelos más activos. Se deja de creer en la exposición teórica como única vía de impartir docencia (pasivo), donde los alumnos no tienen muchas opciones de aportar y opinar, para fortalecer un modelo más abierto (activo) que genera múltiples respuestas y requiere reflexiones, aplicaciones y elaboración de materiales en grupos colaborativos. (Luis-Pascual, 2014).

Relación con el sistema educativo mexicano

La educación líquida se relaciona con el sistema Educativo Mexicano a través de la competencia de manejo de la información y resolución de problemas que se pretenden desarrollar a través de los diferentes niveles educativos, para lograrlo es necesario que los docentes como los estudiantes logren “repensar el tipo de educación de nuestras sociedades de forma que ésta consiga adaptarse al mundo actual, instantáneo y cambiante, de forma que el valor de la educación recibida pase a ser el del proceso y herramientas de aprendizaje y no lo aprendido en sí. El camino hacia el éxito pasa por ser uno mismo, tener ideas nuevas, proyectos originales, primar la calidad sobre la cantidad. Dejarse guiar y fluir, aprender y desaprender, estar dispuesto al cambio y adaptarse a las circunstancias. Convertirnos en sujetos líquidos y moldeables, pero con un criterio propio adquirido a través de herramientas como la Educación Líquida”.

De manera específica se puede identificar la educación líquida con las adaptaciones que se tuvieron que realizar en la época de pandemia en la que la educación se tuvo que emplear a distancia, en la que la metodología y sobre todo un cambio de concepción de la “escuela” fueron indispensables para evitar un rezago total en la educación.

Bibliografía

Disponible en: Vida y obra de Zygmunt Bauman - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM  

Disponible en: Muere Zygmunt Bauman, padre de la "educación líquida" - Aika Educación (aikaeducacion.com)

Disponible: Educación Líquida: educación centrada en el proceso (efdeportes.com)

 


 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

FRANCESC IMBERNÓN MUÑOZ “La formación y el desarrollo profesional del profesorado”

ANÁLISIS DE LAS APORTACIONES DE STEPHEN KEMMIS “TEORÍA CRÍTICA DE LA ENSEÑANZA”

MATTHEW LIPMAN: FILOSOFÍA PARA NIÑOS (FpN)